Un año del Museo  por Maribel Callejo
Sin lugar a dudas, el gran acontecimiento del año 2006 a juicio de todos los seguidores de Nino, fue la inauguración de su Museo en su pueblo natal, Aielo de Malferit, en su querida Valencia, la tierra que siempre llevó en el alma y a la que volvía cada vez que podía aunque eso le costara realizar muchos cientos de kilómetros.

Nino no soportaba estar muchos días alejado de su entorno, de su familia, de sus amigos de allí; del mismo modo, los valencianos siempre han mostrado su orgullo hacia su paisano, sin lugar a dudas la mejor voz  que ha dado la música española y una de las mejores voces a nivel mundial. Sin embargo, a pesar de todo esto, han tenido que transcurrir nada menos que 34 años hasta la apertura del Museo.


Problemas burocráticos, faltas de presupuesto, quizá recelos o inseguridades por parte de las autoridades competentes sobre si el Museo tendría aceptación; todos esos son factores que han influido en la tardanza. Al fin, salvados muchos de los escollos y para gozo de todos los fans de Nino, el Museo es una bonita, preciosa realidad.
Permitidme que os guíe ahora en una pequeña visita “virtual” al Museo, una visita para la que apelo a la imaginación del que no ha estado allí, a fin de que se pueda hacer una idea aproximada de lo que supone entrar ahí y tener la sensación de que, en cualquier momento, saldrá Nino a saludarle. El Museo es, para mucha gente, como el camerino de Nino. A la entrada, un mostrador de recepción, atendido por la inefable Isabel Juan, a la que debemos tanto todos los fans, familiares y amigos de Nino Bravo, y donde se adquiere la entrada, expone desde hace poco tiempo una serie de trofeos como el concedido a Nino Bravo por La Cadena Ser como la mejor voz de España. Cualquier fan se puede imaginar lo que supone tener un objeto así al alcance de su mano. En el propio mostrador se puede adquirir el Libro del Museo, con una extraordinaria biografía de Nino y datos varios muy interesantes; también la bebida llamada “Nuez de Colacoca” que dicen, dicen, es el antecesor de la Coca-Cola, cuya composición esencial se cuenta que salió precisamente de Aielo de Malferit.

El mostrador se encuentra flanqueado en las paredes de ambos lados por extraordinarias fotos en primer plano de Nino cantando, que siempre impresionan mucho en la primera entrada. Cada vez se van obteniendo más cuadros con fotografías inéditas que los propios compañeros de entonces de Nino están cediendo al Museo aunque les suponga mucho trabajo desprenderse de ellas.

Ahora, pasemos a la sala de la derecha. Es la Sala de Audiovisuales. En ella, una enorme pantalla de proyección muestra continuamente todos los vídeos de las actuaciones de Nino de que se dispone en la actualidad. Es una sala inundada de manera perpetua por la voz y la presencia de nuestro gran artista. Entrar y ver a Nino allí actuando en una pantalla casi de cine, es realmente sobrecogedor.  Las paredes de la sala están siendo cada vez más cubiertas por una multitud de cuadros con fotografías de Nino y su entorno, en el pueblo con los niños, en sus actuaciones. El visitante seguidor acérrimo se queda extasiado ante todas ellas inevitablemente. A mano izquierda, un gran “ninot” representando la figura de Nino, preside la sala. Ese ninot formaba parte de una Falla y fue donado al Museo por los artistas falleros. Los ninots son cada una de las figuras que componen una Falla que, para el que no conozca mucho esta festividad tan típica de Valencia, es una representación de temas de la vida cotidiana, a veces en tono satírico, a veces en tono admirativo. El “ninot” de Nino está hecho a tamaño algo mayor del natural, y es el elemento quizá más fotografiado del Museo junto con los trajes.

Y a ello vamos, a los objetos de Nino. La primera de las salas que los muestra produce un impacto difícil de olvidar en el visitante, pues es entrar y encontrarse ahí, a pocos centímetros, con los trajes que Nino utilizó en sus actuaciones y que todos sus seguidores reconocemos inmediatamente por los vídeos, fotografías e imágenes diversas de que disponemos. Cada traje está expuesto en un maniquí. Hoy por hoy, están “al aire”, sin una vitrina que los proteja, pero eso nos consta que cambiará en breve. Hay dos comentarios fundamentales en que se basan las conversaciones que mantienen los fans en ese momento, ante el vestuario de Nino y son, en primer lugar, ir asociando cada traje con la actuación de Nino que lo ha hecho emblemático… “mira, ese es el de la actuación en TVE con Un Beso y Una Flor”, “esta es la gabardina de Puerta de Amor y de Vuelvo a estar sin ti”… y, en segundo lugar, que Nino estaba más delgado en la realidad de lo que parecía en televisión. Y frente a nosotros, mientras tanto, Nino mirándonos e interpretando sus mejores temas en una pantalla de televisión situada al efecto justo enfrente de los trajes.

Alrededor del vestuario de Nino, en la misma sala, una exposición en vitrinas de cristal de una multitud de objetos que incluyen desde sus singles y Lp`s hasta varias de las partituras de sus temas, su micrófono preferido, uno de los equipos de sonido que llevaron Nino Bravo y Los Superson, carteles anunciadores de sus actuaciones, su carnet de identidad (DNI) que, por cierto, llevaba caducado y que permaneció 30 años en un bolsillo de una de sus chaquetas, su cartilla militar, sus cartillas escolares donde queda reflejado lo buen estudiante que era… horas y horas se pueden pasar admirando todos y cada uno de los objetos, para el visitante interesado y admirador incondicional.

Aún tenemos una tercera sala, donde se exponen varios trajes más (entre ellos la famosa gabardina que todos conocemos) y donde, en mostradores con la cubierta de cristal, están objetos tan significativos como la insignia que le entregaron al nombrarle Caballero del Vino, la llave de La Casa de los Martínez, que le regalaron como recuerdo de su aparición en la famosísima serie de televisión, y multitud de objetos más, todos de gran valor para sus familiares y sus seguidores.

La apertura de este Museo ha supuesto para sus fans, indudablemente, un enorme paso adelante. Hasta ese momento no existía realmente un lugar concreto donde se materializara todo el interés, todas las ilusiones y todo el sentimiento de sus cientos de miles de admiradores. El Museo, en opinión de todos sus visitantes que siempre prometen volver, se ha constituido en un punto ineludible de encuentro, en un lugar donde estar aún más cerca de Nino ahí, rodeado de sus cosas, de su esencia en fin. Y también ha supuesto un punto de partida para mucho más. El gran interés que despierta, la cantidad de visitas que se reciben todas las semanas según las noticias que nos llegan muy directamente de su gestora, Isabel Juan, hacen que mucha gente se haya dado cuenta, finalmente, de lo que sigue significando Nino Bravo en el panorama artístico musical hispano. De ahí que se empiecen a barajar varios proyectos más que aún no encuentran su forma pero que esperamos, que deseamos todos los fans que se lleven a cabo, para mayor gloria si cabe de nuestro admirado cantante.

Y el Museo cuando leais estas líneas, estará cumpliendo su primer año de vida. El primero de una larga andadura a juzgar por el interés que despierta. Y todo ello gracias al empeño y la constancia de sus familiares más cercanos, que remueven cielo y tierra para que todo esté en su sitio, como debe estar, y para que las instalaciones del Museo vayan mejorando año a año con el objetivo de preservar, comos se merece, el legado de Nino. Dejando aparte los sinsabores que produce el hecho de tener que enfrentarse los problemas de la burocracia que todos podemos imaginar, esperamos sinceramente, y trabajaremos para ello, poder celebrar muchos más aniversarios de este nuestro, SU Museo que tanto trabajo y tantas alegrías está proporcionando a todos. Así sea.
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